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Sunday, August 16, 2026

Memorias del subdesarrollo: ¿dónde está Teresa?

 Memorias del subdesarrollo: ¿dónde está Teresa?

By Olga L Miranda


Los debates  en Facebook unas veces son intensos y emocionales, otras son más intelectuales y filosóficos, y en algunas ocasiones son abstractos, sin pistas de aterrizaje. Ayer, participé en un intercambio de opiniones a raíz de que, en el contexto político actual, alguien dijo que, "los tiempos históricos en Cuba han sido violentados". Ese tema de los tiempos tiene un matiz conceptual que me interesa y me toca. Hace años, cuando vivía en la Isla, estuve haciendo una investigación sobre el tema de las generaciones en Cuba, el poder y los tiempos históricos. 

Entonces, sin deseos de remontarme a ese estudio, que por demás fue complejo, tuvo su parte teórica y su parte de estudio de campo, durante la década de los ochenta, pero sí con ánimo de hablar desde aquella experiencia, compartí mi opinión y expresé lo siguiente: 

Por supuesto que los tiempos históricos generacionales se han violado, te debes acordar que a fines de los 80, durante la plenaria de una conferencia organizada por las Asociacion Hermanos Saiz, contesté afirmativamente, con un poco de miedo, a tu pregunta, directa al pulmón, de si la generación en el poder había ya cumplido y agotado su rol histórico. Te dije que  sí, que ya debían retirarse, su tiempo histórico se había vencido, y ahora eran un freno al progreso de Cuba. Eso me trajo problemas y rechazo de mucha gente que no quería escuchar las verdades a la cara porque de una forma u otra estaban vinculados al poder y se beneficiaban de él. Pero, aparte de ese pecadillo siniestro que muchos hemos padecido, yo he llegado a una conclusión después de años de vivir y pensar: ha existido un pecado original. Cuando Fidel tomó el poder, ¿qué pasó? La gente poderosa, dígase muy muy poderosa, que eran miles, con grandes capitales, que eran los que podían unirse, reorganizar sus partidos y poner condiciones ( el mismo partido ortodoxo del cual Fidel fue miembro, etc.) y sentarse y decirle al loquito y su pandilla: no, papi, aquí hay una constitución que tienes que respetar , hay que hacer elecciones y decirle o sí o sí. Pero no, ¿qué hicieron? Venir corriendo a esconderse bajo la falda del tío Sam y decir: “Los americanos no van a permitir un gobierno comunista a 90 millas”… bla, bla, bla. Se fueron voluntariamente. Una actitud rastrera y cobarde y nada inteligente, porque nadie va a defender tu negocio ni tus intereses como tú mismo, que eres el principal afectado. Es tu tierra, son tus propiedades y tu cultura la que está en juego. Los culpables y responsables de la destrucción de Cuba como nación no son sólo Fidel, ni el Che, ni Raúl ni el Sin Casa. Ellos han hecho lo que les han dejado hacer. Fueron los cubanos con mucho poder los responsables de haber entregado el país con rendición total antes de empezar la batalla y de venir para acá a pedir que los americanos resolvieran el problema, lo cual es .vergonzoso. Luego, se han pasado 68 años gritando desde Miami su odio al comunismo y pidiendo el embargo, pero solo han logrado hundir más al país y llevar al pueblo a la miseria y a la muerte. Ninguno de aquellos que dominaban los capitales de la Isla en aquel momento crucial tuvo la inteligencia ni el valor de quedarse en Cuba y defender su tierra de un gobierno que enseguida se entregó a los rusos y vendió al país a otro que le interesaba controlar un territorio en el patio de su enemigo. La historia se repite de nuevo, "over and over again". Seguimos esperando que Marquito y Trumpito y los gringuitos hagan lo que sólo corresponde a los cubanos, que, por demás, nos desgastamos en atacarnos unos a otros. Cada vez que pongo un comentario en Facebook dando mi opinión, me salen los cubanos maga ofendiéndome , gritándome comunista y diciendo estupideces de todo tipo, como que Trump es el salvador de Cuba. No me sale ni el Sin Casa ni nadie del gobierno, los propios cubanos, que supuestamente debíamos estar unidos, somos los que nos despedazamos unos a otros. Es vergonzoso todo esto, somos una nación de “siete mesinos”, usando la expresión martiana, demasiado inmaduros políticamente e incapaces de mirarnos frente al espejo y reconocernos honestamente. De una vez por todas debemos dejar de culpar a otros y de esperar que otros ajenos hagan lo que es nuestro deber como cubanos. De una vez intentar construir el sueño martiano de una "república de todos y para el bien de todos" y eso no se logrará jamás con división y odios. 

Mi amigo me comenta: "Por eso me río cuando leo a la mayoría de los "cubanos pensantes'… porque desde hace casi 40 años me respondí esas preguntas. Dan vergüenza o risa porque llegan tarde al final de la peli".

Le respondo. Somos las "memorias del subdesarrollo". Sergio, el protagonista de la icónica película cubana con ese título, dice con sarcasmo en una de las primeras escenas: “...esta gran humanidad ha dicho basta y ha echado a andar y no para hasta llegar a Miami”, ja ja ja ja. La frase es  lapidaria y premonitoria. El film de Tomás Gutiérrez Alea (1968)  muestra muy bien aquellas imágenes de los cubanos riquillos en el aeropuerto con sus tongas de maleticas llenas de collares de perlas y joyas de oro poniendo pie en polvorosa, dejando atrás su patria, traicionando a la nación que los hizo millonarios, dejando el terreno libre para la dictadura; total... tenían su dinero en bancos americanos, no les importaba mucho el destino de Cuba, ya los norteños se encargarán de arreglar el potaje, pensaban. Grande Titon que vio, como gran artista visionario, el significado y las consecuencias de aquella partida sin regreso. Una de las primeras imágenes de la película es esa donde se ven largas líneas de maletas y, arriba, aparece el texto "Numerosas personas  ABANDONARON el país en 1961" (la palabra en mayúscula la puse yo intencionalmente para mostrar que el mensaje y la intención son obvios). Hoy entiendo mejor esa movie (que, por cierto, también hace trizas a los intelectuales comunistas de aquellos años con su retórica vacía y dogmática). Es más, la voy a ver de nuevo desde la perspectiva actual, aunque me produzca dolor ver la tragedia que anunciaba; y que hoy sobrepasa cualquier imaginario distópico. Y no hablemos de la traición de los partidos de izquierda que también se plegaron al autoritarismo de Fidel y camarilla, apagaron la luz larga,se inmolaron,  e ignoraron la tradición democrática y martiana que costó miles de vidas para lograr crear una república imperfecta pero moderna, y con todas sus estructuras democráticas. "Shame on them", como dicen en inglés. Todos pusieron su granito de arena, de ambos lados; algunos pusieron montañas (los que tenían mucho dinero y recursos para imponerse y no lo hicieron). Somos, ni más ni menos… memorias del subdesarrollo mental, moral, político. Con una sola huelga general, que paralice al país y exija su retiro incondicional, se caería la dictadura. No hay que teorizar mucho. No lo resistirían, al estilo Gandhi, sin violencia, simplemente negándose a seguir la farsa y a no participar más en nada, con el apoyo del exilio, por supuesto. Una invasión extranjera sería la consumación definitiva del fin de Cuba como una nación digna y libre. Sería como decir, aceptamos que otra dictadura controle Cuba en colaboración con la dictadura cubana. Sería el colmo del cinismo, la miseria moral y un error histórico irreparable. Le entregamos el país a un dictador nativo; ahora se lo entregaríamos a un extranjero, y peor aún. a los dos juntos. Es decir, la única solución siempre ha sido adorar a un caudillo y venderle nuestra alma a ese "salvador" que idealizamos, y el cual piensa y decide por nosotros.  No hemos aprendido la lección  porque somos demasiado inconsistentes e inseguros para proponernos algo permanente y coherente; no sabemos quiénes somos, ni qué queremos, ni cómo unirnos, ni cuándo, ni para qué, ni por qué. Las celebridades más destacadas y "pensantes" del exilio se preocupan más que nada por garantizar el pedazo del pastel que les tocaría en la nueva repartición del poder en Cuba. Mientras tanto, solo sabemos odiarnos y envidiarnos los unos a los otros, como no lo dijo Jesús.

Epilogo

Anoche, me acosté a las tres de la madrugada, pero volví a ver Memorias… Sentí que era la primera vez que la veía; había olvidado ese tono existencialista con narración en off, como alguien que lo ve todo desde afuera, desde su subjetividad, aunque esté adentro tratando de entender lo que está pasando.  Es el individuo solitario viviendo y pensando la realidad al mismo tiempo, una realidad donde empieza a perderse su ser y a disolverse su identidad; una realidad que lo acosa, que no le da espacio, que no lo invita a participar, que le cierra las puertas. Una realidad que finalmente lo supera y lo arrastra a un abismo oscuro y violento. La última imagen con los tanques de guerra desfilando por el malecón es visualmente poderosa y muy gráfica. No hay lugar para Sergio en ese nuevo mundo agresivo y divisivo que va surgiendo. 

Pero lo más intrigante para mí fue que al comienzo de la cinta, en la primera escena, se ve a mucha gente bailando una conga y se escucha la canción, "Teresa, dónde está Teresa...Teresa....dónde esta Teresa? Y me quedé pensando en el sentido de esa imagen del populacho bailando con desenfreno, y en el estribillo de la canción. Esa es la pregunta que me hago hoy, ¿dónde está Teresa? Tal vez Teresa está perdida y  no encuentra la manera de hallar su rumbo de regreso a casa, o quizás Teresa se fue, abandonó todo y olvidó. Todos quieren a Teresa, la extrañan, pero nadie la ama tanto como para sacrificarlo todo por ella. Puede que el destino trágico de Cuba esté marcado por un karma incumplido. Es que Picasso prometió traer una paloma para reemplazar el águila imperial que estaba en lo alto de la escultura de dos columnas frente al malecón, pero nunca lo hizo. Ni águila, ni paloma, ni Teresa.





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